martes, 24 de mayo de 2011

Sentirse saciados con menos, cuestión de CALIDAD






Quizá Bugui no lo decía pensando en eso pero, como siempre, a mí me dio pie para que mi mente y mi alma se pusieran a trabajar:









desde que como alimentos de la huerta, no sé, me siento como más saciado, con menos, es como si comiese más









Sucede igual con las personas, con las situaciones? Con menos, tenemos más? Es decir, si nos relacionamos con personas de calidad, con seres que aportan luz a nuestras vidas, que nos guían, nos enseñan, que comparten con nosotros su caminar nos sentimos más “saciados”?




Es una pregunta retórica obviamente, ya que la respuesta es sí.




Para mí hay una serie de personas que me hacen el camino más llevadero, que me aportan dicha, que sólo su voz o su imagen en mi mente (es decir, ni tan siquiera preciso de estar a su lado) hacen que me sienta VIVA, sencilla, serena, Verdadera.




Por eso creo que, tan fundamental como seleccionar aquello que penetra en nuestro cuerpo a través de la alimentación, lo es el seleccionar el entorno y las personas a quienes dedicamos nuestro tiempo y con quien compartimos nuestra Vida.




Lo decía sabiamente Emilio Duró en un discurso, al hablar de gente con la que empatizaba y la que le aportaba energía y aquella con la que, con tan sólo su presencia, le hacía sentir bajo de moral y carente de vitalidad; pues bien, él explicaba que cuando una de estas últimas personas le llamaba, él no contestaba: - Emilio, te llamé para comer y no me has cogido el teléfono, por qué? – Porque sé que eres tú.









Quizá esto suene un tanto cruel y despiadado pero no es así, es importante seleccionar tu entorno porque éste tiene una influencia y una importancia fundamental en nuestro desarrollo, según con quién te relaciones puedes llegar a realizar tal actividad o tal otra y según con quien hables y compartas tus ideas serás capaz o no de emprender una u otra acción.









A veces no nos queda más remedio que entrar en contacto con ambientes y personas que lejos de aportar “nutrientes” a nuestra existencia nos restan energía, nos minan la autoestima y sabotean nuestras ansias de vivir, si no queda más remedio que hacerlo, se hace, pero contamos con técnicas para que esto sea más llevadero..si esto es así, es decir, si por tu trabajo, por tus circunstancias personales y/o familiares es preciso que entres en contacto con personas o situaciones no del todo agradables, te sugiero que, en esos casos, permanezcas centrado en ti, que establezcas una especie de fortaleza interna, un fortín impenetrable, donde sólo tú eres dueño, tu espacio vital, tu alma, tu remanso de paz, respira y siente la paz que nace de tus entrañas y desde ahí, sólo desde ahí, relaciónate con el mundo.





jueves, 19 de mayo de 2011

Tocando Fondo, alcanzando el ORO






Cuán de importante es tocar fondo?






Los místicos le llamaban la "noche oscura del alma", ese período en que todo es "caos", descontrol, ese tiempo en que el mundo y su entorno se torna hostil, frío, en que nada encaja, en que cada pieza de tu vida carece de sentido.






Los alquimistas le denominan la materia prima, gris, ésa que hace posible posteriormente obtener oro.





Sin ese período previo, de desenfreno, de descontrol, de sentir que el mundo se tambalea bajo nuestros pies, es posible avanzar? Quizá sí sea posible pero lo que está claro es que cuando sucede que nada tiene sentido, enhorabuena!, estás delante de una gran paso, de un gran avance y lo mejor de todo, es que ni siquiera somos conscientes de ello.





Y digo “lo mejor” porque lo que se avecina es una gran sorpresa. Porque uno nunca sabe qué se va a encontrar una vez que decide someterse al designio de esa masa caótica que te inunda, que te invade, …pero, como reza el dicho popular, detrás de la tormenta siempre llega la calma, así que, generalmente, detrás de ese vasto maremágnum de ideas, de emociones, de sentimientos, ... detrás de todo ello se alberga un inmenso potencial..





Normalmente uno sale de las crisis reforzado, o cuando menos, con energías nuevas y con nuevas ideas y decisiones, pues una noche oscura del alma, no es más que eso, una crisis; una crisis en la que si tienes la “suerte” de tocar fondo, de llegar hasta las profundidades de todo lo que ES saldrás con nuevas fuerzas, dándote cuenta de la inmensidad de las cosas, con nuevos aprendizajes.





Por eso, a esas épocas grises y turbias, caóticas y aparentemente sin sentido, más que temerlas hay que alabarlas y dar gracias al cielo por habernos colocado en esa posición, porque, si nos hallamos ahí es bien seguro porque el cielo quiere brindarnos la oportunidad de que, en medio de todo ese caos, saquemos y extraigamos alguna enseñanza valiosa…normalmente uno se pelea como gato panza arriba ante las situaciones adversas..otras veces ni siquiera dejamos que esa situación llegue a nosotros porque, bien por miedo bien por desconfianza ,tememos enormemente a dar un paso, un salto al vacío, por temor a que no haya red y la caída sea tan brutal que nos deje desorientados y sin mapa de rutas..pero, generalmente no es así , es todo lo contrario, generalmente de esas caídas al vacío se aprende, y tanto si se aprende! Se aprende a levantarse que es mucho más gratificante que nunca haber caído, se aprende a confiar en los dones que poseemos, y no sólo a confiar sino a descubrirlos, a hallar en nosotros cualidades y virtudes que jamás hubiésemos conocido de no habernos atrevido a dar ese salto.





Sé que cuesta pero, te juro, merece la pena.
















jueves, 12 de mayo de 2011

Por qué me siento SOLO?






Y viajo y viajo y viajo..y cuanto más lo hago más me doy cuenta de la gran verdad de la frase: “el único viaje que merece la pena emprender es hacia dentro de ti mismo , todo lo demás, es hacer turismo”, qué cierto..











A nadie le cabe la duda de que viajar abre la mente, pero el caso es que cruzas fronteras y viajas miles de kilómetros para darte cuenta de que en cada rincón del mundo , en realidad, en esencia, somos todos iguales, y cuando digo iguales obviamente no me refiero al color de la piel, que es distinto, ni si tú prefieres desayunar a las seis de la mañana o a las nueve; me refiero a algo que va más allá de culturas y convenciones sociales, me refiero a algo que nos une, a algo que, aún no siendo conscientes de ello, nos habita y se halla en todos nosotros…porque aún en la ciudad más poblada del mundo uno puede sentirse tremendamente solo…











Y eso ocurre, ocurre que la gente que habita en zonas híper pobladas, como Londres o Nueva York, con miles y miles de personas que cada día cruzan a tu lado, cuando llega la noche y vuelves a casa sientes un vacío, un algo que te dice, que te advierte que algo no marcha, que no funciona y te preguntas cómo puede ser, cómo es posible que en una ciudad que te ofrece todo, que te da todo, donde tiene miles de oportunidades, de trabajo, de ocio, de cultura, cómo es posible que existan esos momentos donde la gente se acerque a ti y te diga: sí, pero sabes qué? Me siento solo.











Pues lamentable - o afortunadamente - eso sucede, y no le sucede a una persona aislada, le sucede a muchísima gente, porque el ser humano es, en esencia, un ser social, un ser que precisa del cariño de los demás, un ser que precisa afecto y ternura a partes iguales, porque, sin eso, no somos nada.












Necesitas saberte parte de algo, parte de un grupo, de un "clan", necesitas saber que existe alguien en el mundo a quien verdaderamente le importa lo que te suceda, si estás bien, mal, o simplemente cómo ha transcurrido tu día.











Mi hermano me decía: Por qué Pau? Por qué sucede eso? Por qué ese sentimiento de soledad? Amén de que porque, como acabo de decir, necesitamos del aprecio y del cariño de los demás como de respirar, creo que existe otro motivo más poderoso: el ser humano se ha olvidado de QUIÉN ES, olvida que está compuesto por varias partes, que cuenta con varios cuerpos y que por, desconocimiento o simplemente por dejadez, solamente prestamos atención a uno de ellos, al físico.










Sin embargo, el ser humano es un ser completo, holístico- término de la new age tan en boga – y que, como tal, precisa de cuatro “vías de alimentación” para nutrirse y sentirse equilibrado: el cuerpo físico, escogiendo alimentos que lo nutran y que aporten y evitando los tan rentables transgénicos; el cuerpo mental: escogiendo pensamientos positivos, que potencien nuestra verdadera fuerza, que despejen las nubes de las dudas y el temor y que descubran lo que somos en esencia; el cuerpo emocional: rodeándonos de personas y de situaciones que también nos aporten cosas, que nos enriquezcan, que, en definitiva, como si de un alimento más de tratase, nos aporten nutrientes necesarios para el “crecimiento” y para VIVIR y, por último, quizá el más importante por la atemporalidad del mismo, el cuerpo energético, el ser, el alma, aquello que es eterno y perdurable.











Cuando el ser humano se olvida de alimentar cualquiera de estos cuatro cuerpos cae en el hastío, en la desesperanza, en el tedio y en la desazón y quizá eso se vea más potenciado en personas que siendo muy emprendedoras en varios ámbitos de su vida, olvidan y descuidan esa parte inmodificable, perenne….porque con cada pequeño logro que consiguen en su vida – un nuevo puesto de trabajo, una casa más grande, un nuevo automóvil - van sintiéndose, paradójicamente, cada vez más y más vacíos…y eso no es fácil de asimilar, ni de comprender, ni mucho menos de explicar.











No es fácil explicarle a alguien que por más que avance en su carrera profesional si no se halla comprometido con su Ser difícilmente hallará la paz interna que ansía (y créeme que cuando digo ansía me refiero a todos, ya que, todos, sin excepción, así lo queremos); no es fácil explicarle a alguien que todo aquello que le han contado de pequeño no era cierto, que por más que avance en sus posesiones materiales como no tenga bien edificado sus cimientos internos, todo aquello que cree que ha construido se desmoronará como si de un castillo de naipes se tratase.











Hace tiempo cuando me preguntaban qué quería ser de mayor yo siempre respondía: feliz, yo quiero ser feliz…Hace años que cambié el discurso: ser feliz ya no me parece lo primordial, sino que mi objetivo es sentirme plena, y para mí eso alberga una gran diferencia, feliz puedo serlo disfrutando de una buena compañía, de una buena comida, de un buen trabajo,…”PLENITUDincluye que todos y cada uno de mis cuerpos está atendido, que no existen partes de mí a las que yo haya descuidado, sé que es tarea complicada, pero es que nosotros somos los malabaristas de nuestra propia vida, hacemos juegos con nuestras parcelas de vida intentando que ninguna de las bolas se vaya al suelo..y el reto está en conseguirlo.































miércoles, 27 de abril de 2011

La enfermedad como camino *






Todos conocemos una patología del África central llamada enfermedad del sueño. Lo que tenemos que saber es que existe otra enfermedad parecida que ataca al alma, y que es muy peligrosa porque se instala sin que nos demos cuenta. Cuando notes el primer indicio de indiferencia y falta de entusiasmo, estate alerta! La única manera de prevenir esa enfermedad es entendiendo que el alma sufre, y sufre mucho, cuando la obligamos a vivir superficialmente. Al alma le gustan las cosas bellas y profundas” – Paulo Coelho, “El vencedor está solo”.





Ayer leí una frase que, para mí, es muy acertada “la enfermedad no es mala, avisa”.





Qué cierto...la enfermedad…esa temida compañera de viaje que a veces se instala a nuestro lado y decide que es hora y momento de acompañarnos un tramo de la travesía..y, nosotros, focalizados en eliminarla, en borrar sus pasos de nuestro lado y en deshacernos , si es posible para siempre, de su compañía..la juzgamos ingrata, mala compañera de aventuras y sobre todo, destructiva y maligna..y no es así. Al menos no es así para mí ni para un grupo de personas que hemos decidido que ya está bien de que nos cuenten cuentos, que ya está bien de hacer caso a rajatabla de lo que las personas que han estudiado seis años de medicina decidan lo que es y lo que no es bueno para mí…ya está bien de ponderar su criterio, el de ellos, que están al margen de mi propio cuerpo y de mis emociones, del mío propio. Basta.





Basta porque he decidido escuchar a mi cuerpo, saber de sus latidos y estoy firmemente convencida de que cuando avisa, cuando grita es porque tiene algo que decirme, sólo que, a veces habla en un lenguaje que no comprendo del todo, que se antoja inquieto, misterioso..pero eso es tan sólo a veces, esas veces que mi alma está tan dormida por el día a día que se olvida del lenguaje que mi cuerpo habla, y eso que ella lo sabe a la perfección puesto que ella lo ha inventado.





Hay un cuento que narra la historia de una rana, una rana que es metida en un olla con agua y el agua se va calentando gradualmente, poco a poco, hasta que hierve. La rana se va notando cada vez más y más incómoda, pero resiste, aguanta, porque la temperatura sube gradualmente, por lo que, con cada subida, a la rana le da tiempo a aclimatar su cuerpo...sin embargo, si a la misma rana la metemos directamente en una olla con agua hirviendo saltará inmediatamente de la olla y escapará, es decir, no soportará tanta temperatura de golpe y huirá sin dilucidar…la enfermedad es algo semejante…es ese piloto automático que avisa de que algo no va bien, no funciona, por lo que, si no funciona, nuestro cuerpo entero reacciona, nuestro cuerpo mental y emocional suele hacerlo en primer lugar y después, acude a lo físico, a lo terrenal, a la materia…por lo que, en lugar de ver a la enfermedad como un castigo divino, por qué no verla como lo que realmente es? Es decir, como un bendición?



Es una bendición tener un testigo interno, un piloto que vibre si algo no funciona, es una bendición contar con un instrumento así en nuestro propio cuerpo, no necesitamos de agentes externos, de nadie que te diga lo que anda mal en tu vida, porque tú mismo puedes sentirlo, percibirlo…cosa distinta es que después decidas utilizar o no esa información, que decidas prestarle atención a esa parte que clama o que la calmes con analgésicos para no tener que escuchar lo que dice. Ahí, viene el reto.



* El título de este post se corresponde con el libro de los Doctores T. Dethtlefsen y R. Dahlke.

martes, 19 de abril de 2011

Y es que SIMPLEMENTE TODO sucede por mi BIEN





No te digo que sea fácil, ni te digo que no cueste…cuesta y mucho. A veces, estamos tan sumidos en nuestra vorágine particular que cuesta repetir esta frase sin cesar y cuesta mantener la fe…mantener fe en que efectivamente somos guiados y tutelados por un ser superior que nos acompaña, que nos guía y que nos deja, no nos abandona, simplemente porque nos AMA.




Quizá todo venga por aquello que nos contaron de pequeños…aquello de que dios descubrió que Adán, su hijo, le había desobedecido y que haciendo caso omiso de todo el bien que le rodeaba se dejó tentar por Eva, la mala, la pecadora y mordió la manzana…eso, amén de dejar a la mujer en un papel de seductora, tentadora y perversa, sembró la semilla perfecta para que las diferentes religiones presididas por nuestro catolicismo, hiciesen su dogma de fe: sé bueno y así dios no te castigará..como a Adán, no muerdas la manzana y ganarás el paraíso..personalmente, esa historia siempre me ha parecido absurda e ilógica..si dios quisiera privarnos de morder la manzana para qué hacerla tentadora?? Es acaso dios un dios mordaz? Un dios espía? Un dios al acecho de que nuestros actos no se escapen a sus planes?? Yo, no lo creo, pero que no lo crea no significa que no exista en mí partes que así lo hayan asimilado..no significa que no existan todavía células en mi organismo que hayan gravado a fuego tal conducta...que hayan asimilado que si algo no coincide con el “bien”, será reprochado y por tanto, tendré que proceder rauda y presta a enmendar "mi error".



Porque una creencia no se borra del cerebro límbico tan fácil, porque existen en nosotros partes que han sido tocadas de muy antaño, de ésta y de anteriores vidas, partes que, conocidas comúnmente como inconsciente, nos afectan y que, queramos o no, condicionan nuestros actos y nuestra vida.



Rebeca decía : “lo que no es teatro es tétrico”...y así es, lo que no sale a la luz en este teatro llamado vida se queda reservado en la sombra, en una parte “peligrosa” de nosotros, peligrosa no por su contenido, sino porque no tenemos valor para iluminarla…y ahí se queda, olvidada, resentida y esperando una acción, una situación, una palabra para salir a la luz.



Por eso con la mente y con el espíritu es necesario hacer lo mismo que con un armario…sacar la ropa, limpiar el polvo que acumulan las esquinas olvidadas y airearlo….dejar que entre la luz en cada rincón de nosotros, escenificar los daños sufridos, las experiencias vividas y asimilarlas, pero esta vez siendo conscientes y aprendiendo de ellas.




Si no se hace esta “operación de limpieza” existirán siempre partes que, queramos o no, nos dominarán, partes que controlarán nuestros actos sin ser nosotros conscientes de ello y que condicionarán, como digo, nuestra vida y nuestras relaciones.





A veces cuando me siento sola, me pregunto porqué dios ha decidido que es mejor para mí vivir sin pareja, sin nadie que me abrace cada noche y sin nadie a quien literalmente “vomitar” mis sueños y mis anhelos…esas veces, repito la frase “todo, absolutamente TODO es para BIEN” y sé que es cierto…sé que dios me ha dado este milagro llamado tiempo de vida para mí solita simplemente para que, entre otras muchas cosas que debo emprender, limpie mi propio armario, desempolve las zonas oscuras, airee mi ropa y pueda volver a colocarla ordenada de nuevo…así, cada vez que eso sucede, repito la frase, abro la puerta del armario y me dispongo a empezar mi tarea….y ahí, milagrosamente, llega la calma.

jueves, 14 de abril de 2011

Gracias "hadas"...por ayudarnos a creer




"A veces para que alguien sea, hay que ayudarle a ser"






Porque es difícil ver el edificio entero desde dentro del edificio.




A veces las palabras más sabias brotan cuando menos te lo esperas..




Esa frase me la dijo mi buen amigo Marcos, quien, en una conversación “normal” me dijo muy sabiamente que no podía pretender tener una perspectiva global de la situación si yo misma me hallaba incursa en medio de toda la vorágine…y es cierto..




Porque desde dentro del edificio tendremos una panorámica muy poco objetiva, irreal, tan sólo desde un prisma, desde un ángulo…me recuerda a aquel cuento sufí que decía que un sabio estaba reunido con sus discípulos y ellos le preguntaban cómo era posible que si una cosa era lo que era él les manifestase siempre que la realidad no existía, que había múltiples matices y que todo, absolutamente todo, dependía del prisma, del objetivo con el cual enfocase la persona...los discípulos no daban crédito a las palabras de su maestro y éste, para ilustrarles, les puso un ejemplo: buscad cuatro personas que jamás en su vida hayan visto un elefante, tapadles los ojos y ponedles frente a uno, después, pedidles que os lo describan. Así lo hicieron. la primera persona llegó junto al elefante y tocó su costado: - el elefante es exactamente como una pared de barro secada al sol. La segunda, tocó dos objetos muy largos y puntiagudos, que se curvaban por encima de su cabeza. Eran los colmillos del elefante.- la forma de este animal es exactamente como la de una lanza…sin duda, ésta es!. La tercera empezó a acercarse al elefante por delante, para tocarlo cuidadosamente. El animal ya algo curioso, se giró hacía él y le envolvió la cintura con su trompa, éste agarró la trompa del animal y la palpó de arriba a abajo notando su forma alargada y estrecha, y cómo se movía a voluntad: - bueno, el elefante es más bien como…como una larga serpiente. La cuarta, se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos que le molestaban, prendió la cola y la siguió de arriba abajo con las manos, notando cada una de las arrugas y los pelos que la cubrían. No tuvo dudas y exclamó:! yo os diré cual es la verdadera forma del elefante. Sin duda es igual a una vieja cuerda.



Así nos sucede a todos con todo, vemos un prisma , sólo un ángulo, sólo una ínfima parte de la realidad, no quiere decir que lo que veamos, al igual que las partes del elefante, no sea cierto, sólo que es incompleto, irreal en su totalidad, subjetivo...





Esto es más difícil todavía si hablamos de nosotros mismos, habitamos con nosotros, estamos más que acostumbrados a nuestro propio discurso mental que nos dice lo que sí y lo que no debemos o podemos hacer, estamos más que habituados a nuestras emociones, a nuestros cambios de humor, a nuestros estados de ánimo y lo malo de ello es que nos hallamos tan habituados que olvidamos quiénes somos.




Por eso, a veces, es necesario la figura de alguien foráneo, externo a nosotros, un hada madrina que se atreva a decirnos claramente qué ve y cómo lo ve, que se atreva a darnos un toque con su varita para hacer nacer en nosotros la luz de la verdad, que se atreva a correr el velo que, a veces (tantas veces), nos separa de nuestra plenitud y que, paradójicamente, se halla tan cerca.




Las hadas son personas que se disfrazan de “normales”, como tú y yo, pero que tiene esa extraña capacidad para ver dentro de ti, para saber qué anhelas, qué deseas, qué quieres…y no para saberlo desde el prisma de la personalidad, desde dentro del edificio, sino para saber ESO que tu alma te pide que exhibas, que trabajes, que muestres...




Ayer Rebeca, me contaba que, aunque suene extraño y casi surrealista, la gente, en general, no desea sanarse, prefiere arrastrar su depresión, su ansiedad, sus tristezas, que tomar el mando de sus vidas y decirle al mundo: aquí estoy yo y éste es mi Don…hace falta valentía para hacerlo, de eso estoy segura, pero todo es más fácil si alguien te tiende la mano y te acompaña a cruzar el puente…así que si tienes la suerte, como yo, de poder compartir tu tiempo, tu vida, con esos seres mágicos, que te tele-transportan, que hacen que el tiempo se detenga y que saben ver y sacar lo mejor de ti, aprovéchalo, ásete a tu mano y deja que te conduzcan, siquiera un ratito, sólo un tramo de la carretera, ya que el verdadero viaje sabes que sólo puedes recorrerlo tú. Es tu elección y tu responsabilidad.




Gracias "hadas", por ayudarnos a creer. y a crecer.

viernes, 8 de abril de 2011

Y el sitio ya estaba Allí



Generalmente tengo “suerte” a la hora de aparcar, pero otras..no hay manera..



Iba a las dos de la tarde por una zona tremenda para aparcar, pero iba absorta en mis pensamientos, absorta en lo que se suponía que debía hacer después de comer, tan en mi mundo me hallaba que me olvidé completa y absolutamente de preocuparme por el sitio, es decir, no iba rezando en arameo pretendiendo hacer que con mi fuerza magnética apareciese ese sitio que el destino tenía destinado para mí, simplemente se me olvidó concentrar mis esfuerzos en ese sitio porque, sencillamente, di por supuesto que él estaría allí, esperándome..



Y así fue.



De pronto, me di cuenta de un requisito básico para vivir, un requisito que, paradójicamente y aunque suene un tanto extraño, requiere de una fuerza y de una valentía tremenda…ya que, por lo general, solemos decir que confiamos en la vida, en dios, en el plan divino, pero cuánto hay de cierto en eso? Sí confío, pero dios que sepas que yo quiero esto y si es posible, lo quiero así…eso no es confiar, es sugerir a dios cómo quiero que sean las cosas, tratando de imponer mi voluntad humana a la voluntad divina sin percatarme de que dios, por suerte o por desgracia, tiene un plan para ti, un plan que se ha trazado contigo mucho antes de tu llegada a la Tierra y ese plan es al que tú puedes acceder y conocer cuando te quedas quieto, en silencio, en contacto tan sólo con esa parte de ti mismo que es eterna, perdurable, infinita…



Si verdaderamente confiásemos constantemente en dios y en su plan sólo tendríamos que vivir, cual pez en el mar, sólo tendríamos que dejar que esa Inteligencia Infinita adopte el mando de las situaciones, sólo tendríamos que, en definitiva, fluir.



Por eso digo que requiere de fuerza, de valentía porque supone pasar por una rendición total y una aceptación de que lamentable - o afortunadamente - no somos dueños y señores de todo lo que nos sucede…dios pone y el hombre dispone…cuánta verdad.



El propugnar fluir no supone que debamos abandonarnos a los sentidos, sin tratar de mejorar cada día en nuestra evolución – puesto que de ello, estoy segura, somos principales y únicos responsables- sino que supone fluir con la vida, aprovechando la marea, las circunstancias y sabiendo que Dios, está al mando (Julia Cameron es una maestra en este tema).



Hace poco ,en un programa del científico Punset se decía que en algún recóndito lugar de nuestro cerebro se tomaba una decisión segundos antes de que mi yo consciente la tomara..eso me dejó (como siempre) pensativa…mi cerebro piensa por mí? qué extraño! - pensé…con el tiempo le fui dando un sentido…mi corazón late por mí, mi intestino funciona por mí, qué me hace suponer que no puede haber también partes (sino todo) de mi cerebro que decidan por mí…como si algo o alguien , esa misma fuerza que hace latir mi corazón, vibrar mi ser y que hace funcionar mis órganos decidiese y me llevase a actuar de esta u otra forma, a tomar esta u otra decisión, a relacionarme con esta u otra persona…quizá es momento de dar la mano a esa inteligencia infinita esa que nos cuida, que nos guía y decirle sin temor: estoy aquí para ser tu instrumento si quieres que actúe tan sólo pídemelo, CONFÍO EN TI.



Decir CONFÍO EN TI al Ser que nos guía es decir confío en la vida y en la Razón que me ha llevado a existir y estoy plenamente convencida que hacen falta muchas agallas para ello.