miércoles, 27 de abril de 2011

La enfermedad como camino *






Todos conocemos una patología del África central llamada enfermedad del sueño. Lo que tenemos que saber es que existe otra enfermedad parecida que ataca al alma, y que es muy peligrosa porque se instala sin que nos demos cuenta. Cuando notes el primer indicio de indiferencia y falta de entusiasmo, estate alerta! La única manera de prevenir esa enfermedad es entendiendo que el alma sufre, y sufre mucho, cuando la obligamos a vivir superficialmente. Al alma le gustan las cosas bellas y profundas” – Paulo Coelho, “El vencedor está solo”.





Ayer leí una frase que, para mí, es muy acertada “la enfermedad no es mala, avisa”.





Qué cierto...la enfermedad…esa temida compañera de viaje que a veces se instala a nuestro lado y decide que es hora y momento de acompañarnos un tramo de la travesía..y, nosotros, focalizados en eliminarla, en borrar sus pasos de nuestro lado y en deshacernos , si es posible para siempre, de su compañía..la juzgamos ingrata, mala compañera de aventuras y sobre todo, destructiva y maligna..y no es así. Al menos no es así para mí ni para un grupo de personas que hemos decidido que ya está bien de que nos cuenten cuentos, que ya está bien de hacer caso a rajatabla de lo que las personas que han estudiado seis años de medicina decidan lo que es y lo que no es bueno para mí…ya está bien de ponderar su criterio, el de ellos, que están al margen de mi propio cuerpo y de mis emociones, del mío propio. Basta.





Basta porque he decidido escuchar a mi cuerpo, saber de sus latidos y estoy firmemente convencida de que cuando avisa, cuando grita es porque tiene algo que decirme, sólo que, a veces habla en un lenguaje que no comprendo del todo, que se antoja inquieto, misterioso..pero eso es tan sólo a veces, esas veces que mi alma está tan dormida por el día a día que se olvida del lenguaje que mi cuerpo habla, y eso que ella lo sabe a la perfección puesto que ella lo ha inventado.





Hay un cuento que narra la historia de una rana, una rana que es metida en un olla con agua y el agua se va calentando gradualmente, poco a poco, hasta que hierve. La rana se va notando cada vez más y más incómoda, pero resiste, aguanta, porque la temperatura sube gradualmente, por lo que, con cada subida, a la rana le da tiempo a aclimatar su cuerpo...sin embargo, si a la misma rana la metemos directamente en una olla con agua hirviendo saltará inmediatamente de la olla y escapará, es decir, no soportará tanta temperatura de golpe y huirá sin dilucidar…la enfermedad es algo semejante…es ese piloto automático que avisa de que algo no va bien, no funciona, por lo que, si no funciona, nuestro cuerpo entero reacciona, nuestro cuerpo mental y emocional suele hacerlo en primer lugar y después, acude a lo físico, a lo terrenal, a la materia…por lo que, en lugar de ver a la enfermedad como un castigo divino, por qué no verla como lo que realmente es? Es decir, como un bendición?



Es una bendición tener un testigo interno, un piloto que vibre si algo no funciona, es una bendición contar con un instrumento así en nuestro propio cuerpo, no necesitamos de agentes externos, de nadie que te diga lo que anda mal en tu vida, porque tú mismo puedes sentirlo, percibirlo…cosa distinta es que después decidas utilizar o no esa información, que decidas prestarle atención a esa parte que clama o que la calmes con analgésicos para no tener que escuchar lo que dice. Ahí, viene el reto.



* El título de este post se corresponde con el libro de los Doctores T. Dethtlefsen y R. Dahlke.

martes, 19 de abril de 2011

Y es que SIMPLEMENTE TODO sucede por mi BIEN





No te digo que sea fácil, ni te digo que no cueste…cuesta y mucho. A veces, estamos tan sumidos en nuestra vorágine particular que cuesta repetir esta frase sin cesar y cuesta mantener la fe…mantener fe en que efectivamente somos guiados y tutelados por un ser superior que nos acompaña, que nos guía y que nos deja, no nos abandona, simplemente porque nos AMA.




Quizá todo venga por aquello que nos contaron de pequeños…aquello de que dios descubrió que Adán, su hijo, le había desobedecido y que haciendo caso omiso de todo el bien que le rodeaba se dejó tentar por Eva, la mala, la pecadora y mordió la manzana…eso, amén de dejar a la mujer en un papel de seductora, tentadora y perversa, sembró la semilla perfecta para que las diferentes religiones presididas por nuestro catolicismo, hiciesen su dogma de fe: sé bueno y así dios no te castigará..como a Adán, no muerdas la manzana y ganarás el paraíso..personalmente, esa historia siempre me ha parecido absurda e ilógica..si dios quisiera privarnos de morder la manzana para qué hacerla tentadora?? Es acaso dios un dios mordaz? Un dios espía? Un dios al acecho de que nuestros actos no se escapen a sus planes?? Yo, no lo creo, pero que no lo crea no significa que no exista en mí partes que así lo hayan asimilado..no significa que no existan todavía células en mi organismo que hayan gravado a fuego tal conducta...que hayan asimilado que si algo no coincide con el “bien”, será reprochado y por tanto, tendré que proceder rauda y presta a enmendar "mi error".



Porque una creencia no se borra del cerebro límbico tan fácil, porque existen en nosotros partes que han sido tocadas de muy antaño, de ésta y de anteriores vidas, partes que, conocidas comúnmente como inconsciente, nos afectan y que, queramos o no, condicionan nuestros actos y nuestra vida.



Rebeca decía : “lo que no es teatro es tétrico”...y así es, lo que no sale a la luz en este teatro llamado vida se queda reservado en la sombra, en una parte “peligrosa” de nosotros, peligrosa no por su contenido, sino porque no tenemos valor para iluminarla…y ahí se queda, olvidada, resentida y esperando una acción, una situación, una palabra para salir a la luz.



Por eso con la mente y con el espíritu es necesario hacer lo mismo que con un armario…sacar la ropa, limpiar el polvo que acumulan las esquinas olvidadas y airearlo….dejar que entre la luz en cada rincón de nosotros, escenificar los daños sufridos, las experiencias vividas y asimilarlas, pero esta vez siendo conscientes y aprendiendo de ellas.




Si no se hace esta “operación de limpieza” existirán siempre partes que, queramos o no, nos dominarán, partes que controlarán nuestros actos sin ser nosotros conscientes de ello y que condicionarán, como digo, nuestra vida y nuestras relaciones.





A veces cuando me siento sola, me pregunto porqué dios ha decidido que es mejor para mí vivir sin pareja, sin nadie que me abrace cada noche y sin nadie a quien literalmente “vomitar” mis sueños y mis anhelos…esas veces, repito la frase “todo, absolutamente TODO es para BIEN” y sé que es cierto…sé que dios me ha dado este milagro llamado tiempo de vida para mí solita simplemente para que, entre otras muchas cosas que debo emprender, limpie mi propio armario, desempolve las zonas oscuras, airee mi ropa y pueda volver a colocarla ordenada de nuevo…así, cada vez que eso sucede, repito la frase, abro la puerta del armario y me dispongo a empezar mi tarea….y ahí, milagrosamente, llega la calma.

jueves, 14 de abril de 2011

Gracias "hadas"...por ayudarnos a creer




"A veces para que alguien sea, hay que ayudarle a ser"






Porque es difícil ver el edificio entero desde dentro del edificio.




A veces las palabras más sabias brotan cuando menos te lo esperas..




Esa frase me la dijo mi buen amigo Marcos, quien, en una conversación “normal” me dijo muy sabiamente que no podía pretender tener una perspectiva global de la situación si yo misma me hallaba incursa en medio de toda la vorágine…y es cierto..




Porque desde dentro del edificio tendremos una panorámica muy poco objetiva, irreal, tan sólo desde un prisma, desde un ángulo…me recuerda a aquel cuento sufí que decía que un sabio estaba reunido con sus discípulos y ellos le preguntaban cómo era posible que si una cosa era lo que era él les manifestase siempre que la realidad no existía, que había múltiples matices y que todo, absolutamente todo, dependía del prisma, del objetivo con el cual enfocase la persona...los discípulos no daban crédito a las palabras de su maestro y éste, para ilustrarles, les puso un ejemplo: buscad cuatro personas que jamás en su vida hayan visto un elefante, tapadles los ojos y ponedles frente a uno, después, pedidles que os lo describan. Así lo hicieron. la primera persona llegó junto al elefante y tocó su costado: - el elefante es exactamente como una pared de barro secada al sol. La segunda, tocó dos objetos muy largos y puntiagudos, que se curvaban por encima de su cabeza. Eran los colmillos del elefante.- la forma de este animal es exactamente como la de una lanza…sin duda, ésta es!. La tercera empezó a acercarse al elefante por delante, para tocarlo cuidadosamente. El animal ya algo curioso, se giró hacía él y le envolvió la cintura con su trompa, éste agarró la trompa del animal y la palpó de arriba a abajo notando su forma alargada y estrecha, y cómo se movía a voluntad: - bueno, el elefante es más bien como…como una larga serpiente. La cuarta, se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos que le molestaban, prendió la cola y la siguió de arriba abajo con las manos, notando cada una de las arrugas y los pelos que la cubrían. No tuvo dudas y exclamó:! yo os diré cual es la verdadera forma del elefante. Sin duda es igual a una vieja cuerda.



Así nos sucede a todos con todo, vemos un prisma , sólo un ángulo, sólo una ínfima parte de la realidad, no quiere decir que lo que veamos, al igual que las partes del elefante, no sea cierto, sólo que es incompleto, irreal en su totalidad, subjetivo...





Esto es más difícil todavía si hablamos de nosotros mismos, habitamos con nosotros, estamos más que acostumbrados a nuestro propio discurso mental que nos dice lo que sí y lo que no debemos o podemos hacer, estamos más que habituados a nuestras emociones, a nuestros cambios de humor, a nuestros estados de ánimo y lo malo de ello es que nos hallamos tan habituados que olvidamos quiénes somos.




Por eso, a veces, es necesario la figura de alguien foráneo, externo a nosotros, un hada madrina que se atreva a decirnos claramente qué ve y cómo lo ve, que se atreva a darnos un toque con su varita para hacer nacer en nosotros la luz de la verdad, que se atreva a correr el velo que, a veces (tantas veces), nos separa de nuestra plenitud y que, paradójicamente, se halla tan cerca.




Las hadas son personas que se disfrazan de “normales”, como tú y yo, pero que tiene esa extraña capacidad para ver dentro de ti, para saber qué anhelas, qué deseas, qué quieres…y no para saberlo desde el prisma de la personalidad, desde dentro del edificio, sino para saber ESO que tu alma te pide que exhibas, que trabajes, que muestres...




Ayer Rebeca, me contaba que, aunque suene extraño y casi surrealista, la gente, en general, no desea sanarse, prefiere arrastrar su depresión, su ansiedad, sus tristezas, que tomar el mando de sus vidas y decirle al mundo: aquí estoy yo y éste es mi Don…hace falta valentía para hacerlo, de eso estoy segura, pero todo es más fácil si alguien te tiende la mano y te acompaña a cruzar el puente…así que si tienes la suerte, como yo, de poder compartir tu tiempo, tu vida, con esos seres mágicos, que te tele-transportan, que hacen que el tiempo se detenga y que saben ver y sacar lo mejor de ti, aprovéchalo, ásete a tu mano y deja que te conduzcan, siquiera un ratito, sólo un tramo de la carretera, ya que el verdadero viaje sabes que sólo puedes recorrerlo tú. Es tu elección y tu responsabilidad.




Gracias "hadas", por ayudarnos a creer. y a crecer.

viernes, 8 de abril de 2011

Y el sitio ya estaba Allí



Generalmente tengo “suerte” a la hora de aparcar, pero otras..no hay manera..



Iba a las dos de la tarde por una zona tremenda para aparcar, pero iba absorta en mis pensamientos, absorta en lo que se suponía que debía hacer después de comer, tan en mi mundo me hallaba que me olvidé completa y absolutamente de preocuparme por el sitio, es decir, no iba rezando en arameo pretendiendo hacer que con mi fuerza magnética apareciese ese sitio que el destino tenía destinado para mí, simplemente se me olvidó concentrar mis esfuerzos en ese sitio porque, sencillamente, di por supuesto que él estaría allí, esperándome..



Y así fue.



De pronto, me di cuenta de un requisito básico para vivir, un requisito que, paradójicamente y aunque suene un tanto extraño, requiere de una fuerza y de una valentía tremenda…ya que, por lo general, solemos decir que confiamos en la vida, en dios, en el plan divino, pero cuánto hay de cierto en eso? Sí confío, pero dios que sepas que yo quiero esto y si es posible, lo quiero así…eso no es confiar, es sugerir a dios cómo quiero que sean las cosas, tratando de imponer mi voluntad humana a la voluntad divina sin percatarme de que dios, por suerte o por desgracia, tiene un plan para ti, un plan que se ha trazado contigo mucho antes de tu llegada a la Tierra y ese plan es al que tú puedes acceder y conocer cuando te quedas quieto, en silencio, en contacto tan sólo con esa parte de ti mismo que es eterna, perdurable, infinita…



Si verdaderamente confiásemos constantemente en dios y en su plan sólo tendríamos que vivir, cual pez en el mar, sólo tendríamos que dejar que esa Inteligencia Infinita adopte el mando de las situaciones, sólo tendríamos que, en definitiva, fluir.



Por eso digo que requiere de fuerza, de valentía porque supone pasar por una rendición total y una aceptación de que lamentable - o afortunadamente - no somos dueños y señores de todo lo que nos sucede…dios pone y el hombre dispone…cuánta verdad.



El propugnar fluir no supone que debamos abandonarnos a los sentidos, sin tratar de mejorar cada día en nuestra evolución – puesto que de ello, estoy segura, somos principales y únicos responsables- sino que supone fluir con la vida, aprovechando la marea, las circunstancias y sabiendo que Dios, está al mando (Julia Cameron es una maestra en este tema).



Hace poco ,en un programa del científico Punset se decía que en algún recóndito lugar de nuestro cerebro se tomaba una decisión segundos antes de que mi yo consciente la tomara..eso me dejó (como siempre) pensativa…mi cerebro piensa por mí? qué extraño! - pensé…con el tiempo le fui dando un sentido…mi corazón late por mí, mi intestino funciona por mí, qué me hace suponer que no puede haber también partes (sino todo) de mi cerebro que decidan por mí…como si algo o alguien , esa misma fuerza que hace latir mi corazón, vibrar mi ser y que hace funcionar mis órganos decidiese y me llevase a actuar de esta u otra forma, a tomar esta u otra decisión, a relacionarme con esta u otra persona…quizá es momento de dar la mano a esa inteligencia infinita esa que nos cuida, que nos guía y decirle sin temor: estoy aquí para ser tu instrumento si quieres que actúe tan sólo pídemelo, CONFÍO EN TI.



Decir CONFÍO EN TI al Ser que nos guía es decir confío en la vida y en la Razón que me ha llevado a existir y estoy plenamente convencida que hacen falta muchas agallas para ello.









martes, 5 de abril de 2011

Adoro tus "imperfecciones", porque es lo que te hacen verdaderamente PERFECTO



Porque, cómo iba a ser sino de otro modo? A veces existe un rasgo en nuestro interior que nos desvela y nos dice algo sobre nosotros que, hasta ese momento era absolutamente desconocido..la primera reacción ante lo desconocido, sea bueno o malo, suele ser de terror, al ser humano le asustan los cambios, prefiere ir siempre un ritmo lento y paulatino que un cambio radical, abrupto, algo que no le permita sopesar las opciones y tomar las “riendas” de la circunstancia…por eso, al descubrir algo en nosotros que no conocíamos decimos: yo??? No, ése no soy yo…Saramago, un grande entre los grandes y un genio entre los genios, tiene una frase que me vuelve loca: “Hay algo dentro de nosotros que no tiene nombre, ese ALGO es lo que realmente SOMOS”..y es así…porque, aun cuando hayas vivido miles de circunstancias siempre debes estar dispuesto a aceptar que tú eres mucho más, eres una parte de dios, del alma universal y como tal, siempre habrá algo dentro de ti por descubrir , por conocer, por investigar..algo que hasta la fecha bien por las circunstancias bien por la educación, bien por la vida que llevas no has podido todavía experimentar ni probar.



Hace poco me descubrí como una estupenda cocinera cuando toda mi familia daba la batalla por perdida…la niña, nos ha salido lista, pero mañosa, nada.



Se equivocaban.



También hace poco descubrí mediante un sueño (una estupenda e inequívoca forma de aprendizaje) que en mi interior había una habitación vacía, luminosa, sin decoración alguna, sólo madera y luz natural…esa habitación se hallaba en un ático, y yo sabía que sólo a mí correspondería el privilegio y el placer de hacer con mi habitación lo que yo considerase…en el sueño decidí crear un gimnasio…interesante idea: para ejercitarme??



El caso es que cada día si lo afrontamos y lo aceptamos como el REGALO que es puede convertirse en la más MARAVILLOSA ESCUELA DE TI MISMO que se conoce...ya que, al fin y al cabo, no hemos venido a este mundo para eso? Te reto a descubrirte y admirar las bellezas y las “maldades” que albergas en tu interior...tal como REZABA el Oráculo de Delfos: “CONÓCETE A TI MISMO”. Cuánto trabajo madre.