viernes, 8 de abril de 2011

Y el sitio ya estaba Allí



Generalmente tengo “suerte” a la hora de aparcar, pero otras..no hay manera..



Iba a las dos de la tarde por una zona tremenda para aparcar, pero iba absorta en mis pensamientos, absorta en lo que se suponía que debía hacer después de comer, tan en mi mundo me hallaba que me olvidé completa y absolutamente de preocuparme por el sitio, es decir, no iba rezando en arameo pretendiendo hacer que con mi fuerza magnética apareciese ese sitio que el destino tenía destinado para mí, simplemente se me olvidó concentrar mis esfuerzos en ese sitio porque, sencillamente, di por supuesto que él estaría allí, esperándome..



Y así fue.



De pronto, me di cuenta de un requisito básico para vivir, un requisito que, paradójicamente y aunque suene un tanto extraño, requiere de una fuerza y de una valentía tremenda…ya que, por lo general, solemos decir que confiamos en la vida, en dios, en el plan divino, pero cuánto hay de cierto en eso? Sí confío, pero dios que sepas que yo quiero esto y si es posible, lo quiero así…eso no es confiar, es sugerir a dios cómo quiero que sean las cosas, tratando de imponer mi voluntad humana a la voluntad divina sin percatarme de que dios, por suerte o por desgracia, tiene un plan para ti, un plan que se ha trazado contigo mucho antes de tu llegada a la Tierra y ese plan es al que tú puedes acceder y conocer cuando te quedas quieto, en silencio, en contacto tan sólo con esa parte de ti mismo que es eterna, perdurable, infinita…



Si verdaderamente confiásemos constantemente en dios y en su plan sólo tendríamos que vivir, cual pez en el mar, sólo tendríamos que dejar que esa Inteligencia Infinita adopte el mando de las situaciones, sólo tendríamos que, en definitiva, fluir.



Por eso digo que requiere de fuerza, de valentía porque supone pasar por una rendición total y una aceptación de que lamentable - o afortunadamente - no somos dueños y señores de todo lo que nos sucede…dios pone y el hombre dispone…cuánta verdad.



El propugnar fluir no supone que debamos abandonarnos a los sentidos, sin tratar de mejorar cada día en nuestra evolución – puesto que de ello, estoy segura, somos principales y únicos responsables- sino que supone fluir con la vida, aprovechando la marea, las circunstancias y sabiendo que Dios, está al mando (Julia Cameron es una maestra en este tema).



Hace poco ,en un programa del científico Punset se decía que en algún recóndito lugar de nuestro cerebro se tomaba una decisión segundos antes de que mi yo consciente la tomara..eso me dejó (como siempre) pensativa…mi cerebro piensa por mí? qué extraño! - pensé…con el tiempo le fui dando un sentido…mi corazón late por mí, mi intestino funciona por mí, qué me hace suponer que no puede haber también partes (sino todo) de mi cerebro que decidan por mí…como si algo o alguien , esa misma fuerza que hace latir mi corazón, vibrar mi ser y que hace funcionar mis órganos decidiese y me llevase a actuar de esta u otra forma, a tomar esta u otra decisión, a relacionarme con esta u otra persona…quizá es momento de dar la mano a esa inteligencia infinita esa que nos cuida, que nos guía y decirle sin temor: estoy aquí para ser tu instrumento si quieres que actúe tan sólo pídemelo, CONFÍO EN TI.



Decir CONFÍO EN TI al Ser que nos guía es decir confío en la vida y en la Razón que me ha llevado a existir y estoy plenamente convencida que hacen falta muchas agallas para ello.









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