sábado, 3 de marzo de 2012

El Espíritu pide paso.


Dice Shakti Gawain que cuando tu espíritu clama por expresarse, muchas veces la forma sigue pretendiendo resistirse…es como una especie de juego…el juego de la dualidad…por un lado, el espíritu deseando manifestar cualidades supremas como belleza, amor, comprensión...la máxima expresión de sabiduría y Verdad…y, por otro lado, la forma, el ego, la personalidad resistiéndose y tratando de imponer sus viejas y aprendidas pautas.

En ese momento, en la vida del ser humano se produce un choque, una confrontación, todo lo que has aprendido o - con toda la buena fe del mundo- te han enseñado, no sirve, no llega, te han enseñado a hacerte “un nombre” (no lo tenemos desde que nacemos?), a buscar cobijo, estabilidad emocional, trabajo, un buen salario y una pareja perfecta con quien tener perfecta descendencia.

Quizá todo esto no surge nuevo en mi interior...hace muchos, muchos años recuerdo ir sentada en la parte de atrás del viejo Renault 5 de mis padres y ver a la gente en sus casas...con las luces encendidas y yo, bien pequeña sentía y pensaba: qué pena, no quiero eso para mí…no quiero limitarme a vivir aun vida simple, llena de encanto, seguramente, pero no para mí, no quiero limitarme a mi casa, mi pareja, mis hijos, mi trabajo…quiero vivir, sentir, probar, experimentar….

Sé bien que no todo el mundo siente las mismas ganas de expedición y es lícito y sano, pero yo, lo siento así y también siento que sería un atentado y una falta de respeto contra mí misma desoír mis necesidades y anhelos...el caso es que cuando verdaderamente la efímera satisfacción que te produce el mundo físico externo no alcanza y cuando tus viejas estructuras sociales y mentales empiezan a desmoronarse, se siente pánico.

Pánico porque todo lo aprendido no sirve, porque es como si el castillo de naipes se viniese abajo y, aunque en lo más profundo de tu ser sientes que ESO es lo correcto, otra parte de ti grita queriendo aferrarse a algo sencillamente imposible.

Si te entregas a lo nuevo, con confianza, fe y amor y respeto A QUIÉN EN VERDAD ERES, el camino se allana.

Hace tiempo Rebeca me contaba que soñó conmigo, íbamos por una carretera, en cuesta, en moto y yo decía todo el tiempo: no podemos hacerlo, nos vamos a matar, esto es muy peligroso…ella veía a su alrededor y todo estaba en calma, yo conducía perfectamente y todo estaba en orden…es decir, ese miedo y ese pánico estaba tan sólo en mi mente y, desde ahí, yo lo vivía como cierto.

A partir de ahí cuando la sensación de miedo por abandonar las viejas pautas se apodera de mí, trato de recordar ese mismo sueño..en lugar de conducir llena de fe y de confianza sabiéndome en el camino correcto, en lugar de disfrutar del paisaje y de la compañía...por qué perdérmelo sólo porque mi mente quiera atormentarme con pensamientos “aprehendidos”?

Quizá es hora de tan sólo sentir, de dejarse verdaderamente llevar, de hacerle caso a esa brújula interna que siempre estuvo ahí, pero que, tanto sabemos que existe como nos da pánico seguir sus directrices...y si eliminamos el pánico? O, mejor, y si hacemos las cosas aún a pesar de él?.


Quizá sea sólo cuestión de cerrar los ojos y confiar en la vida.

Un abrazo enorme lleno de cariño y gracias a Ti, por devolverme, aún sin saberlo, la Fe en mí misma.

Feliz Día.

jueves, 1 de marzo de 2012

Tus heridas




Como siempre sucede en la vida, las sincronicidades , si te hallas alerta y bien despierto, acaban tomando forma física… acaban sucediendo constantemente y se repiten con mayor frecuencia si crees en ellas y si tú pides al Universo que se produzcan, es decir, si te comprometes a “verlas”.

Últimamente no escribía en mi blog, demasiadas personas han sido testigo de mis actos, de mis pensamientos y de mis últimos cambios en la vida y no pretendía alimentar sus ansias de saber y conocer..pero ha bastado una palabra, un gesto, que me ha devuelto la fe y siento que es hora de retomarlo, de volver a la acción, de volver a contarle al mundo las últimas reflexiones de este “pequeño” ser humano.

Dicho lo anterior, quería compartir con vosotros algo que he sentido en los últimos días….desde que he participado en un ritual de Ayahuasca, los cambios en mi vida y las señales se aceleran y, como le explicaba a Eva, la diferencia es que yo antes creía en determinadas cosas, ahora, las sé.

Sé de lo arriesgado de decir que he participado en un ritual de Ayahuasca por las connotaciones peyorativas que conlleva…que si es una droga, que si se trata de un alucinógeno…en fin, miles de discursos que si llego a escuchar con atención antes de participar en la ceremonia seguramente me hubieran frenado (todavía más si cabe) a la hora de decidir acudir.

El caso es que, para mí, ha supuesto un renacer, un saberme viva de otra forma, un darme cuenta empíricamente de que todo en lo que yo creía o que, de alguna manera, intuía, estaba ahí y era cierto. Conecté con mis guías, vi vidas pasadas, algunas muy antiguas, otras, no tanto, comprendí miles de “problemas” o características de mi personalidad que no habría visto de otra forma….fue todo un compendio de lecciones diversas en tan sólo seis horas.

Una de las cosas que comprendí (y créeme que ahora, para mí, el verbo comprender ha adquirido una nueva dimensión), fue que es imprescindible mostrar tu herida…es imprescindible porque es la única manera de curarla, de sanarla.

Sé bien que duele abrirla, sé que cuando algo nos duele, lo más humano es cerrar la puerta, dejar el agua correr y que la vida y el viento se lleve el dolor y la angustia que produce la situación, la persona, el hecho…pero, aunque si bien es humano , como digo, y es lícito, eso no sana.

Hace poco presencié con verdadero estupor como una médico de la seguridad social recomendaba a una amiga que: “no se preocupe usted, si lo que tiene, no tiene cura, lo que nos importa es tratar los síntomas, sólo los síntomas, es decir, lo que nos preocupa es que a usted no le duela, no se queje…tome este medicamento y este analgésico, así, lo mantenemos a raya.” Me dejó absolutamente estupefacta y sin palabras.

Mi teoría parte de todo lo contrario, ve al foco del dolor, busca la causa, el origen ya que solamente así podrás verdaderamente sanar, y hacer que, de ahí en adelante, la herida no sangre, no duela, pero no porque hayas creado un “parche”, un sistema artificial que mantenga tu mente y tus emociones enmudecidas, sino porque efectivamente habrás hallado la fuente del conflicto.

Muchas veces esas heridas requieren de otra persona…es decir, la situación que produce dolor no se arreglará si no enfrentamos algún miedo, como hablar cara a cara con esa persona que nos ha agraviado…nadie sabe hacia dónde llevará el curso de la conversación ni si finalmente eso desembocará en paz y en una resolución satisfactoria del conflicto, pero, como Dorothy en el Mago de Oz, tan sólo con el “simple” hecho de haber emprendido el camino, ya habrás encontrado lo que buscas: cerebro, corazón y coraje….depende de lo que tú necesites, confía en la vida, que irá poniendo las baldosas para que llegues a tu reino, tú tan sólo preocúpate de decidir emprender el viaje y de hacer tu equipaje.

Un abrazo enorme y Feliz Día.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Paciencia, tesón, cuidado y amor y...Todo llega.


El sábado visité la Fundación Sales, una Fundación dedicada al cultivo y cuidado de un sinfín de flora de diversas partes del mundo, que nada más entrar hace que te sientas en un rincón mágico, especial, como si la esencia de su fundador siguiese impregnando cada estancia y te acompañase en ese sendero empedrado y en esas perfectamente adornadas galerías.

Reflexionando sobre eso se me ocurrió que, antes de comenzar mi particular proceso de convertirme en “persona” (y no hablo del significado etimológico de la palabra, es decir, para mí convertirme en persona refiere ser persona de calidad, de verdad, de corazón, sin disfraces ni tapujos, es decir, a la inversa que el origen de la propia palabra que remite al teatro griego y a las máscaras que en él se utilizaban para actuar frente a los demás) es decir, antes de iniciar mi particular viaje a Ítaca, en mi casa no había plantas, ni una, nada, ni rastro de vida más allá de mi respiración y de mis propios latidos. Sin embargo, tan pronto comenzó a poblarse mi casa de literatura varia, como de seres vivos que me hacen recordar que cuento con compañía cada día.

El caso es que con las plantas ocurre un acto curioso: tienes una planta en casa, la nutres, la riegas, le expones al sol para que tome alimento, la cuidas y le hablas (eso yo, no sé si todo el mundo practica el mismo gesto de locura) y de pronto, un día te despiertas y aquella amalgama de hojas tiene...una flor! Ese día sucede algo mágico, algo que no se pude describir con palabras, hay que sentirlo, es como si de pronto de la masa alquímica del plomo naciese inesperadamente el oro..y brilla, y está ahí, un regalo para tu vista y para tus sentidos…pero tú no has hecho absolutamente nada, más que brindarle a la planta el cuidado necesario para su seguridad, crecimiento y supervivencia, me refiero, no has creado esa flor, esa flor nació como resultado de un conjunto de actos, adicionados a la semilla de la propia planta.

Sucede igual en la vida…te pasas miles de momentos queriendo hacer el bien, demostrando que estás enteramente dispuesto a asumir el reto de obtener la mejor versión de ti mismo, esa versión donde todo en ti es eterno y no efímero, donde todo es conciencia, seguridad, fe…y nada sucede..o más bien al contrario, lo que se sucede son una serie de actos y situaciones caóticas que te hacen dudar y plantearte en un sinnúmero de ocasiones si no sería mejor recular, volver al “personaje”, claudicar de la aventura y ponerse de nuevo la máscara para seguir actuando en un mundo que no parece comulgar con tus principios…y, de pronto, un día, una conversación, un gesto, te sacan de tu letargo y te confirman (aún cuando no resulte imprescindible ni necesario) que vas en la senda correcta..una palabra de agradecimiento, un consejo enviado desde el más profundo cariño, una crítica constructiva o una alabanza a tu labor y, ahí, tu mundo y tu faro vuelven a recobrar sentido…al igual que la planta..la semilla está ahí, la rosa va a acabar brillando y saliendo a la luz, pero antes, son necesarias épocas áridas, épocas de cuidar la esperanza y de cultivar buenos hábitos y nutrir la tierra con buenos abonos para que así, más tarde, florezca el fruto. Si le das tiempo, cariño y cuidado, ese fruto acaba asomando y el día que eso sucede, frente a tu flor, no puedes más que sentir una explosión de gratitud por haber sido capaz de seguir alimentando tu fe a pesar de las críticas y de las desavenencias. Ese día, tu gratitud y tu alegría es tan inmensa que no puedes guardarla en tu pecho y te pide que salgas, lo cuentes, lo grites, lo vivas..ese día, tenlo por seguro, con paciencia, dedicación, fe y cuidado, SIEMPRE LLEGA.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

"Recuperando" el pasado



Hay un extracto del libro de Florence Scovel Shinn que narra la historia de una mujer que, encandilada con el recuerdo de su baile de graduación del instituto, decide viajar a la ciudad donde en su día se celebró el baile y buscar a las personas que a él asistieron para ir todos juntos de nuevo al baile, y recordar así viejos tiempos.





En esa historia se cuenta que cuando la mujer llega al instituto su gran recuerdo se desvanece, para ella, era un edificio colosal, con una pista de baile increíble y con una orquesta estupenda…cuando llega allí el edificio parece mucho más pequeño, lo que antaño era una bonita pista de baile ahora no puede dejar de parecerle tan sólo el gimnasio adornado con cuatro guirnaldas y la gente…bueno, todas aquellas personas habían cambiado mucho, algunos ni la recordaban…se fue de allí sintiéndose muy frustrada y culpándose por haber sido tan idiota de guardar aquel recuerdo tan bonito en su memoria.




Sin embargo, lo que esta mujer no percibió es la enseñanza: los recuerdos están ahí, forman parte de nosotros y de nuestra memoria, y así debe ser, pero no justifican que queramos repetir la historia, porque esa historia sucedió y murió y por más que nos empeñemos nunca volverá a ser la misma.




Sucede lo mismo con muchas relaciones, con las personas, con los sentimientos y emociones.. a veces guardamos un bonito recuerdo de algo o de alguien y pretendemos recuperarlo, buscamos a esa persona y pedimos una segunda (o tercera) oportunidad.





Sin embargo, todo aquello que antes era (o parecía) maravilloso se desdibuja cuando intentamos llevarlo a la práctica, en la realidad lo maravilloso se desvanece y entonces, nos sentimos todavía más frustrados porque no somos capaces de repetir aquello que en otro tiempo nos hizo tan feliz, sin darnos cuenta de que eso, es, sencillamente, imposible.



Nos movemos hacia persona o situaciones que nos aportan cosas en determinados momentos de la vida y cuado la enseñanza ha concluido, es tiempo, por duro que resulte, de decir adiós. A los humanos en general nos cuesta horrores aceptar ese adiós y atesoramos miles de momentos en nuestra mente y en nuestras entrañas y justificamos constantemente el no abandonar una situación porque nos aferramos con tanta fuerza a lo conocido que afrontar el nuevo y desconocido camino da pánico.




No sé si alguna vez en la vida, tras atravesar muchas puertas desconocidas, ese miedo a lo nuevo logre disiparse, lo que sí sé, y eso lo constato cada día, que merece la pena abrir esa puerta. Aunque sean puertas pequeñas y cambios insignificantes, merece la pena abrirla y decirle sí a la vida dejando atrás todo aquello que en su día nos hizo creernos tan felices.




Meditando sobre esto, y tal y como viene sucediendo en mi vida desde hace unos años, leí en el blog de Paulo Coelho la siguiente frase : “Close some doors. Not because of pride, but because that no longer fits your life” “Cierra algunas puertas. No por orgullo, sino porque ya no encajan en tu vida”. Qué cierto.






FOTO: La foto la tomó mi amiga Zaira, en un viaje al interior de África. Me impactó que, en medio de rocas, pudiera nacer una flor de un color tan increíble. Me recuerda la canción "Via del campo" del compositor italiano Fabrizio de André: "dai diamante non nasce niente, dal letame nascono i fior": "de los diamantes no nace nada, del estiércol nacen las flores".




miércoles, 19 de octubre de 2011

Permítete SER.










"Y el simple hecho de desearlo no cambiará nada".











Ayer estaba deleitándome con una maravillosa y tierna película “Corazones en Atlántida”. En ella, un niño de 11 años se encaprichaba con la compañía de un adulto y cuando éste decidió que era el momento de abandonar su casa y viajar a otro lugar, el niño le suplicó que, por favor, no lo hiciese, que se quedase con él, y fue inútil.







En medio del llanto del niño se ve al hombre adulto diciéndole: “sí, he de irme, no puedo quedarme y el simple hecho de desearlo no cambiará nada”.







Esa frase me dejó marcada, porque cuántas veces he hecho exactamente lo mismo sin pretenderlo?; a veces, en toda esta vorágine de la evolución se me olvida que tan sólo soy humana y que obviamente mis deseos puedo entenderlos, comprenderlos, darles sitio y espacio para expresarse pero no puedo matarlos, están ahí y quieren salir y expresarse aunque el simple hecho de desearlo y expresarlo no vaya a cambiar la realidad.







La mayoría de las filosofías budistas e hindúes que conozco abogan por la aceptación de esos deseos como un paso previo a la transmutación de los mismos, pero mi mente hoy no está concentrada en aceptar y transcender sino tan sólo en PERMITIRSE SER. Qué importante. Permitir que esos deseos existan, como parte indisoluble de mí misma, como algo que crece dentro y que clama por ser materializado.







Quizá, como el niño, me pierda en ocasiones tratando de que algo o alguien dé cumplida respuesta a mis deseos mundanos, pero no es eso al fin y al cabo la vida, vivirla?.







Hace días en medio de un debate con un amigo le decía: - por favor, si ves que algo no te parece bien, si algo de lo que yo digo o hago te hiere, por favor, comunícamelo – no, paula, no quiero comunicártelo porque no quiero condicionarte – si ni siquiera me lo dices no me condicionarás, perfecto, pero nunca me darás la oportunidad de modificar mi conducta.







Con la expresión de los deseos no abogo porque cada uno vaya a lograr lo que pretende ni porque los demás, oídas nuestras sugerencias y/o peticiones deban dar cumplimiento a nuestros caprichos y necesidades, pero lo que sí creo es que cada emoción, cada pensamiento, cada deseo debe tener un espacio para ser debatido y aceptado, sino, simplemente es como si, antes de nacer, le estuviésemos relegando a la carpetas de asuntos imposibles sin dar siquiera la oportunidad de ser materializados.







Antes de desistir de un sueño, permíteme sentirlo, expresarlo, vivirlo y ver a dónde conduce, quizá el tiempo y las situaciones te adviertan de que no es el momento o el lugar para llevarlo a acabo, pero eso es algo que nunca podrás saber si no corres el riesgo de darlo a la luz y de exponerlo al mundo. Tus deseos son parte de ti. No les niegues la vida. No te niegues tu vida.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tu Camino, Tu Responsabilidad








No hay recetas.







Ésa es la clave, no hay recetas para nadie ni para nada. Si es cierto que cada uno tiene su camino esto no puede quedarse en tan sólo una frase hecha, efectivamente cada cual tiene su camino y cada uno, su propio mapa de carreteras.









Desde que tengo uso de razón me ha preocupado hallar la clave, la respuesta para cada uno de los interrogantes que zozobran mi mente, he pasado largas horas haciendo castillos en el aire y disquisiciones sobre éste u otro tema y todo porque sé que algo dentro de mí contiene la repuesta para todo aquello que mi ser – entendido como “ser humano” -se pregunta.







Sin embargo, cuando intento aplicar esta forma de ver a otras personas me doy cuenta de que no funciona, cada cual tiene su sendero y cada cual la responsabilidad, el derecho y el deber de explorarlo, conocerlo.







El sábado en una intensa sesión de constelaciones familiares, Amparo La Moneda le respondía así a una de las participantes: yo no puedo hallar qué es lo que te angustia, esa desazón interna sólo puede ser respondida por Ti Misma, yo puedo darte claves de cómo hallar esa respuesta, de cómo acceder a tus propios mecanismos de sabiduría, a las alforjas de tu alma, pero, lamentable o afortunadamente, la respuesta última sólo se encuentra en tu interior, en tu simiente.







Para algunas personas esto resulta frustrante a la vez que desesperanzador, ya que han decidido que ellas no tienen el más mínimo rango ni la capacidad de decisión sobre su vida y que ellas mismas no saben qué es lo que les conviene. Quizá (seguramente) eso no viene por un acto de disposición voluntaria, sino que más bien responde a una sociedad que nos ha anestesiado de tal forma que ya no sabemos ni dónde hallar la verdadera respuesta a cada situación, sin ser conscientes de que el único manual de instrucciones viene dentro de nosotros, inserto en nuestra alma.







Existen técnicas para contactar con esa verdad que se esconde dentro de nosotros, de entre las más conocidas, sin duda, la meditación o los sueños. En la meditación se establece un diálogo con tu propio mapa de rutas y, con dedicación y cariño, pueden llegar a percibirse las señales que nos guían en esta travesía.






Los sueños son otra apasionante vía de conocimiento. Desde hace ya unos meses he empezado a trabajar con ellos, a descifrar sus señales, a interpretar lo que quieren decir y hoy puedo decir que sé, sin la menor de las dudas, que se trata de un fidedigno instrumento de auto-conocimiento y que sólo necesitamos un poco de voluntad para, al acostarnos, pedir a nuestro Ser superior que se sienta libre de interactuar con nosotros y que nos envíe las señales que precisemos.






Como digo, esto, a mi juicio, debe partir de una auto-introspección, no sirve – ni es útil ni práctico – que yo descifre por ti lo que tu alma pretende enseñarte, sobre todo porque la misma situación para mí puede tratarse de un tipo de aprendizaje y para ti, de otro, y yo, con la mejor de la intenciones, puedo llegar a errar en tu camino, simplemente porque no es el mío, es el tuyo y es tu responsabilidad.






Sin ir más lejos, mi amiga y yo nos enfrentamos a una situación muy parecida, ambas llegamos a la conclusión de que la misma nos sucede para procurarnos un mayor control emocional, para no dejar que nuestro ego se salga con la suya y nos dominen los instintos, sin embargo, mis sueños me indican lo contrario, me indican que lo que para mí puede tratarse de una cuestión de simplemente desapego y aceptación para ella puede tratarse de algo más grande, como de adquirir definitivamente el control sobre su cuerpo emocional sin dejar que sus instintos afloren constante e insidiosamente desviando el curso de su barca.







El problema está en querer aplicar a ambas la misma medicina sin percatarnos de que, quizá la sintomatología es la misma pero las causas que la originan son diversas.







Las respuestas que disiparán tus dudas solamente se hallan impresas en tus propios manuales, no hay un remedio universal e infalible, sino que todos, como cajitas llenas de sorpresas, configuramos el puzzle del espíritu universal y a cada uno corresponde la responsabilidad de hallar y representar su propio camino. Para eso hemos venido.

































martes, 2 de agosto de 2011

El Increíble Juego de los Espejos











“No, no lo hagas, piensa, detente, utiliza esa FUERZA que sabes que tienes dentro de ti..mira, quizá esa persona, sin tú saberlo, está siendo un increíble MAESTRO PARA TI…te está ayudando a que tomes decisiones y te bases en tu FUERZA, esa misteriosa desconocida para ti y, que sin embargo, está ahí, por más que te niegues a verla, ella te habita, sólo que tú aún no lo sabes porque hasta ahora te has refugiado en el dolor, en el "yo no puedo, no soy capaz, mira cómo sufro por ti…y aún así no me quieres?? No lo entiendo!"...pues bien, gracias a esa persona se te está permitiendo que te des cuenta que puedes tomar tus propias decisiones sin sentir lástima de ti mismo por ello, puedes decidir romper lazos, relaciones, situaciones que te ahogan, que te asfixian, que te someten el alma y los sentidos y que, decididamente, ya no te aportan nada positivo, sino más bien al contrario, no dejan que expandas TUS ALAS y vueles, así que, lejos de utilizar el dolor, la pena y la culpa para adoptar decisiones, básate en tu fuerza innata, en ésa que te habita, en ésa que está esperando que la descubras, porque, te juro, la tienes.




No maldigas la situación, BENDÍCELA, porque si ella te está sucediendo es porque tu alma así lo quiere, tu alma quiere enfrentarte nuevamente con el mismo reto: sé capaz de decidir sin dejarte dominar por las emociones que te obnubilan los sentidos, sé capaz de decir " hasta aquí, esto lo quiero y esto ya no lo quiero, no me sirve, lo dejo…"deja tus refugios tradicionales y agárrate a ese PODER que llevas innato, por dios, no sabrás qué libración sentirás hasta que lo hagas y te juro que puedes hacerlo , SÓLO CREE EN ELLO .... Y EN TI.”





Ayer me sorprendí soltando este improvisado discurso a un amigo..cuando terminé de estar poseída por esa verborrea que parecía salir de un lugar inhóspito y poderoso de mi interior, me quedé quieta, fue como si de pronto, esas palabras retumbasen en la habitación diesen la vuelta y penetrasen en mis oídos…realmente todo eso era para ti? Realmente ese mensaje era el que yo debería transmitirte? O es que en verdad necesitaba ver desde fuera una situación para poder juzgar y emitir un análisis de la mía propia? Esas preguntas son retóricas; obviamente las palabras no eran solamente dirigidas a mi compañero de trabajo por más que él las necesitase en ese momento, las palabras eran dirigidas directamente a mi Ser, a mí misma, yo necesitaba escucharlas y la única forma que al Universo se le ocurrió para sacármelas fue mostrándome exactamente lo mismo que yo estaba viviendo.




No es la primera vez que me sucede algo igual pero cada vez que sucede lo celebro, celebro este maravilloso entramado de situaciones, realidades, personas que nos mantiene constantemente en la senda del aprendizaje y de la evolución, y, al mismo tiempo, celebro el contar la consciencia suficiente como para percatarme de tales situaciones.





Cuántas veces nos sucede igual? Infinitas.




Realmente creo que la mayoría de las situaciones que vivimos en nuestra vida ordinaria son similares…una amiga mía se enfrenta constantemente a ello…su marido se enfada con ella porque llega tarde a casa tras estar toda la tarde con sus amigas..cuánto hay de enfado en verdad en él? no será que una parte de ella misma se siente enfadada y se auto-inculpa por abandonar su supuesto puesto de madre de familia en casa? no será que ella se enfada consigo misma y se auto- reprocha su conducta? obviamente sí, por más que ella lo disfrace de continuas quejas contra su marido, pero si se va más allá se descubrirá que hay una parte que se siente así, que se siente culpable por abandonar sus supuestos "deberes familiares o conyugales" y esa parte seguirá bramando en modo de enfado que su pareja le muestra, hasta que ella decida acudir al origen y hacerle frente.





Mientras no decidamos atajar esa situación, el Universo nos envía a otra persona, a otro cuerpo con otra psicología y nos la coloca de frente, mostrándonos ese enfado para que nosotros mismos juguemos con nuestro propio espejo..qué interesante por dios.




Espero no cansarme nunca de este apasionante y divertido JUEGO DE LOS ESPEJOS, porque eso significa que, gracias a Dios, tengo que seguir creciendo y evolucionando ya que, como dice mi gran y querido amigo Óscar, de eso trata en definitiva la vida y a mí, aún me queda un trecho largo.